domingo, 23 de mayo de 2010
Hay otra manera de "trabajar" los finales
Por suerte he descubierto una manera de trabajar los finales muy interesante un una modalidad de ajedrez que desconocía. Se trata del así llamado "ajedrez jubilado". Así que invito a mis ocasionales lectores a visitar el blog, y enterarse con más detalle de esta fascinante posibilidad.
La dirección es: http://ajedrezjubilado.blogspot.com/
viernes, 22 de enero de 2010
+ ideas
jueves, 21 de enero de 2010
+ posiciones
miércoles, 20 de enero de 2010
Construcción de un fichero de imágenes
De todos modos a veces uno no dispone de tiempo. Por lo que aquí coloco otra, con más detalles (hay que experimentar para llegar a establecer el quantum de información debe acompañar a la imagen para ser recordada). Tampoco se debe excederse en datos complementarios, para obligarse a recordar.
Otra imagen.
Tal. Una jugada inesperada.
Pongamos por caso los "marcos digitales", esos marcos para colocar diversas fotos en una tarjeta y que van mostrándose en una pantalla cada x minutos. Me regalaron uno, y, sinceramente, no estaba dispuesto a usarlo... hasta que se me ocurrió que podría servir para mostrarme las posiciones de partidas que me llamaron la atención o que deseo recordar. Sólo hay que reemplazar las fotos de familia o de paisajes por las imágenes de posiciones, y me puse a probarlo. El resultado me parece muy interesante, así que dejo aquí, una de las múltiples posiciones con que utilizar este invento moderno.
En la medida que vaya encontrando imágenes interesantes también las pondré aquí, de manera que se puedan bajar y utilizar para comprobar la eficacia de este recurso. Aconsejo "bajar" la foto ampliada, con un click en ella, y no su miniatura.
Vamos allá:
Aquí tenemos una partida entre Mijail Tal y Alexander Tolush, con resultado ganador para Tal (blancas). Partida jugada en 1956, en Leningrado.
La jugada que hace el blanco, marcada por la flecha, es la 15.Ab5 y lleva una admiración por lo imprevista e interesante. Tal sacrifica material con tal de contar con dos caballos muy activos que lo llevarán a la victoria a pesar de estar con inferioridad de material.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Ilusiones y realidades
Hoy no comentaré el libro de Kasparov sino un tema paralelo, o quizá podría escribir: convergente. ¿Por qué un aficionado compra libros? La respuesta más evidente es que los compra porque quiere aprender más sobre el juego. Y si hurgamos en esta voluntad de aprender lo que suele aparecer es el deseo de conocer nuevas variantes y también la posibilidad de evitar esos errores que cometemos sin darnos cuenta que son errores.
Pero un análisis, digamos “fenomenológico”, de este hecho (el de comprar un libro técnico) nos muestra que sólo compramos una “promesa” de conocimiento. Esta promesa se hará efectiva cuando realmente pase el contenido del libro, total o parcialmente, a nuestra cabeza. Y ese proceso requiere mucho más trabajo que el acto de comprar y pagar el libro.
Es este proceso el que, quizá por razones profesionales, me interesa mucho. ¿Cómo hacer para que el tránsito de conocimiento entre el libro y nuestro cerebro sea una autopista sin cortes ni taponamientos?
Y por lo tanto mientras leo, me pregunto simultáneamente, que debo hacer para que eso que leo no entre por los ojos y salga por las orejas.
Una de las cosas que considero esencial es la necesidad de leer los libros con un tablero delante; mejor si este tablero no es virtual, pero aquí es materia de gustos y mentalidades. Además depende de cuestiones prácticas como si tenemos ya un buen programa de base de datos (el Chess Base o el Chess Assistant por ejemplo) y entonces nos resulta práctico leer y simultáneamente jugar la partida haciendo comentarios en nuestra base.
Otra cosa que me parece importante es hacer esquemas que organicen el conocimiento como si lo viéramos dispuesto en una gran parada militar desde el palco presidencial. En este sentido yo utilizo un buen programa informático que me permite disponer los temas de manera que pueda observarlos de un vistazo (la imagen muestra un ejemplo de ello).
Por último me parece también práctico intentar llevar un “diario” personal dedicado al ajedrez. En él podemos anotar diversas cosas, tales como las partidas que jugamos (sin mayores detalles), los planes que pensamos practicar y las dificultades que encontramos al aplicarlos, los libros que hemos comprado y en que medida los trabajamos o duermen en nuestra biblioteca, los proyectos que tenemos (por ej. Estudiar a fondo una variante de una apertura) etc. etc. Todo lo que, en resumen, vivimos y pensamos alrededor del ajedrez. Este diario al principio sólo nos servirá para aclararnos a nosotros mismos por donde andamos; pero con el tiempo permitirá repasarlo y al hacerlo recordar cosas olvidadas, proyectos incumplidos e incluso recomendaciones útiles que nos hicimos en algún momento de iluminación fugaz.
Yo trato siempre de recordar, al comprar un libro o una revista especializada, que sólo estoy comprando “promesas” pero no realidades. Éstas se harán efectivas si estoy dispuesto a trabajar con el nuevo material. Si no es así … sólo pierdo dinero y me engaño a mi mismo creyendo que estoy mejorando por el simple hecho de llenar mi biblioteca con más información.
lunes, 29 de octubre de 2007
Kasparov. 5
El libro que comento del GM Kasparov da para mucho. Tengo miedo de “eternizarme” en él (cuando hay tan buenos libros esperando…), pero cuando vuelvo a releerlo encuentro materia para muchos pensamientos de calado (o eso creo). Tomemos, por ejemplo, cuando escribe sobre la “preparación” en un trabajo, o en el ajedrez. Me entusiasmó particularmente esta reflexión: “Había cierta correlación casi mística entre el esfuerzo y los logros, sin un vínculo directo entre ellos.” (pág.111). Y mi experiencia confirma completamente esta afirmación. Algunas veces desfallecemos porque lo que hemos preparado para una tarea determinada no ha sido utilizado, o de poco ha servido. Sin embargo, como dice el maestro, “este esfuerzo “desperdiciado” tiene también su lado práctico”, ya que a la postre nos sentimos empapados de la cuestión y nuestra capacidad aumenta verticalmente. No debemos desalentarnos si hemos preparado una apertura con sus variantes y luego nos encontramos que a poco de salir, nuestro adversario desarrolla otra, inesperada, que nos lanza hacia el vacío. La búsqueda de resultados inmediatos (algo tan importante en nuestra época) resulta, a la larga, un torpedo en la línea de flotación de nuestro desarrollo personal. Todo necesita tiempo… y maduración. Y en ese proceso el trabajo que no es remunerado inmediatamente conforma también un escalón imprescindible hacia la excelencia. Garry menciona el ejemplo de Thomas Edison, pero uno mismo, si se analiza cuidadosamente lo hecho en el pasado se puede vislumbrar como cada logro tiene mucho trabajo invisible en sus raíces; trabajo gratuito pero esencial. El que busca resultados importantes no debe reparar ni en los éxitos ni en los fracasos del corto plazo; ambos son esenciales y ayudan tanto unos como otros, sin son adecuadamente asimilados.
viernes, 26 de octubre de 2007
Kasparov. 4
Siguiendo con el libro que comento estos días (me refiero al de Kasparov), otro punto que me llamó la atención es su incitación a desarrollar la fantasía en nuestra vida, y también en el ajedrez. Uno sabe muy bien que imaginar cosas es algo muy interesante… siempre que no suceda lo más habitual que consiste, cuando imaginamos, en ponernos a pensar en múltiples desgracias y futuros problemas. Evidentemente K. se refiere a la fantasía orientada hacia un propósito; en el caso del ajedrez se ve más claro. Cuenta como frente a una partida que jugaba en vez de resignarse al inevitable movimiento de la reina, para evitar un ataque, se puso a pensar en “¿No sería estupendo si…?” y por este camino llegó a elaborar una alternativa diferente a la rutinaria.Claro que se podría decir que la “fantasía” de un GM no es la de un aficionado, y obviamente todos estaríamos de acuerdo en ello. Lo mismo sucede en la vida real. No es igual la fantasía de un profesional con experiencia, que la fantasía de un novato; ni la de una persona medianamente inteligente, que la de un tonto.
De todos modos el consejo de K. sigue siendo provocativo. Nos incita a no seguir las líneas habituales, y a pensar en estados futuros radicalmente favorables, analizando a posteriori de que manera podemos acercarnos a ellos.
Cómo método de exploración me parece bueno, y si además lo leo en el libro del gran maestro… me parece aún mejor. Como él escribe: “Muy a menudo descartamos inmediatamente las ideas y las soluciones extravagantes, especialmente en áreas con patrones establecidos desde hace mucho tiempo.” (pág. 101), y esto es algo que deberíamos tener en cuenta casi todos los días que nos enfrentamos a la rutina diaria. Sería un buen ejercicio, y, por supuesto, es en el ajedrez donde podríamos practicarlo con efectos más inmediatos.
domingo, 27 de mayo de 2007
¡Probar... sin desmayar!
(GM Alex Yermolinsky)La profundización en el ajedrez no es materia fácil para cualquiera. O se tiene un entrenador, y esto supone unos gastos especiales, o se confía en los libros que por cierto son abundantísimos. En cualquier caso los programas como Chess Base o Chess Assistant son fundamentales para poder analizar innumerables partidas y para mantener actualizada la base de datos.
No obstante, pasan los años, en una vida, y son pocos los jugadores que observan un desarrollo contínuado en su habilidad ajedrecística (sobre todo si no han empezado en la infancia). Hay épocas en que se aprende, y luego todo parece estancarse en una linea fluctuante y caprichosa que recuerda a la Bolsa en esos períodos donde “no pasa nada”.
Alex Yermolinski, G.M. de origen ruso y nacionalizado norteamericano (todo un símbolo de nuestra época) tiene un libro que me parece muy recomendable. Se trata de “El camino hacia el progreso en el ajedrez” de Gambit. En la parte 2 de este texto (a partir de la página 70) hace una serie de reflexiones sobre el auto aprendizaje en el juego ciencia y luego de dudar seriamente sobre los aportes, en general, de los textos sobre el ajedrez para mejorar la calidad de juego del aprendiz (incluso los propios autores sacan poco provecho de tales libros, como escribe: “Mark Taimánov escribió un libro sobre la Defensa Nimzoindia, pero esto no lo hizo invencible en esa apertura, y creo que jamás creyó en semejante utopía. Bent Larsen dijo una vez que escribir un libro una apertura determinada era un modo de despedirse de ella –nunca jugará nuevamente esa apertura-.” (pág.71, ibidem), no obstante cede a la tentación de no sólo escribir un libro sobre el “progreso” en el juego sino que además aventura una serie de consejos que considero interesantes (y por lo tanto niegan la mayor, en la medida que se demuestra que los libros sí sirven, si están escritos recogiendo la experiencia de años de los autores implicados).
Lo que Yermolinsky aconseja, a continuación, es practicar el juego analizando a fondo los errores que se cometen, sin intentar repetir las mejores jugadas que todos los libros aconsejan en tal o cual momento. Todo lo que uno intenta, aunque no se alcance fronteras espléndidas, sirve para mejorar el juego propio. En sus palabras “…sin embargo, no puedo decir que éste fuera un esfuerzo completamente inútil, pues me di a mí mismo una dura sesión de entrenamiento que posteriormente podría dar sus frutos ¡Era el proceso, y no los resultados, lo que importaba!” (Ibid)
Así que el mensaje está claro: aunque uno fracase en lo que intenta, se obtiene un beneficio invisible pero sustancial en la medida que hemos adquirido, en el duro esfuerzo de redescubrir la pólvora, habilidades nuevas y una nueva visión de la realidad mucho más encarnada.
Esto que dice Yermolinsky es harina para mi molino; ya que aunque se demostrase que el jugador de negras tiene matemáticamente menos probabilidades de ganar (algo que se está muy lejos de demostrar, y las estadísticas en si mismo no dicen nada, ya sólo confirman los prejuicios de los propios jugadores –son la profecía que se autorrealiza-), el sólo hecho de intentarlo con el máximo de esfuerzo de análisis, desarrollaría una capacidad hasta el momento inexistente; y por lo tanto el jugador tendría una competencia y un estado de ánimo totalmente diferente del que resulta de aceptar las jugadas recomendadas que también contienen los prejuicios establecidos por los G.M., que si bien son “maestros” no son omniscientes, y el juego, en si mismo, trasciende cualquier clase de sabiduría de un mortal ¡Hay muchas cosas por descubrir en un juego cuyas combinaciones exceden toda posibilidad de establecer verdades definitivas, más allá de los finales con pocas piezas que, en este caso sí, son en verdad ejercicios de matemática aplicada.
lunes, 14 de mayo de 2007
La Siciliana. Vte. Najdorf
Un mapa, como el de arriba, puede ayudar a comprender, por ejemplo, como la defensa Siciliana-Najdorf, se inserta con sus hermanas, y con sus primas.Es decir, un mapa permite ver las relaciones de proximidad y diferencia más fácilmente.
Obviamente no se utiliza para practicar, sino para tener un esquema mental que ayude a entender lo que hacemos en cualquier momento,.
domingo, 13 de mayo de 2007
La estructura oculta
Una de las cosas que hay que tener en cuenta es que todo problema tiene una estructura oculta, no evidente por si misma, y que debe ser identificada si se quiere resolverlo con eficacia. Por ejemplo, hay dos clases básicos de problemas con los que nos enfrentamos al planificar nuestra estrategia en ajedrez (al igual que en otros aspectos de la vida): problemas convergentes y problemas divergentes. Los primeros, los convergentes, pertenecen a la clase de problemas donde combinando la información significativa se puede obtener una solución correcta. Los segundos, los divergentes, son otra clase de problemas; en ellos existen varias soluciones posibles, igualmente satisfactorias.
En general la selección de una apertura y de alguna de sus variantes, es un problema "divergente", distintos movimientos llevan a soluciones razonables y por lo tanto satisfactorias. En cambio los finales plantean problemas típicamente "convergentes". Sólo hay una solución adecuada, que surge de una combinación sabiamente planificada.
Una de las cosas que considero muy recomendables es diseñar varias estrategias de aprendizaje, según el tiempo que disponemos, los recursos a nuestro alcance (incluyendo los informáticos) y el tipo de memoria que nos resulta más cercana. La mayoría de los jugadores de ajedrez tenemos una mente "espacial", es decir que nos encontramos cómodos imaginando una distribución espacial de piezas, o una distribución espacial de ideas, o una secuencia en forma de árbol de decisiones. No obstante la capacidad de recuerdo de cada uno es diferente, por razones realmente complicadas, y hay personas que necesitan hacer los movimientos en un tablero real, con piezas reales, mientras otros sólo necesitan un tablero virtual y poco más.
Hay incluso personas que se ayudarían más si descubrieran los "mapas mentales" y la posibilidad de armar la apertura como un mapa arbóreo, con sus ramificaciones en los principales nudos... mientras que para otras esta herramienta resulta innecesaria.
¿Cómo darnos cuenta de que clase de herramientas nos son más útiles? Pienso que la mejor y más segura forma de conocernos es probar distintas posibilidades e intentar trabajar con ellas durante un tiempo. Es posible que no sea la que más nos convenga; pero el conocimiento obtenido nos permitirá, luego, seleccionar otra más adecuada a nuestra mentalidad.






